El Papa pide a cada parroquia, convento y santuario acoger una familia de refugiados

Ante la amplitud del drama de los refugiados, el Papa Francisco ha dirigido este domingo «un llamamiento especial a las parroquias, las comunidades religiosas, los monasterios y los santuarios de toda Europa a manifestar el sentido práctico del Evangelio acogiendo una familia de refugiados».

El Santo Padre ha insistido en que «cada parroquia, cada monasterio y cada santuario de Europa acoja una familia, comenzando por mi propia diócesis de Roma». Francisco ha añadido que, al igual que las demás parroquias de la Coidad Eterna, «también las dos parroquias del Vaticano acogerán en estos días a dos familias de refugiados».

El Papa ha implorado este gesto práctico de solidaridad durante el rezo del Ángelus, presentándolo como preparación al Jubileo de la Misericordia, que dará comienzo el próximo 8 de diciembre.

En esa línea, ha pedido «a mis hermanos los obispos de Europa,verdaderos pastores, que apoyen en sus diócesis este llamamiento, recordando que Misericordia es el segundo nombre del Amor y que «todo aquello que hicisteis a uno de estos hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis».

Comentando el Evangelio del día sobre la curación de un sordomudo, el Papa reconoció que «a veces también nosotros estamos replegados y encerrados en nosotros mismos». No debe ser así. No puede haber «familias cerradas, grupos cerrados, parroquias cerradas, patrias cerradas»

Oraciones para Venezuela y Colombia

Por otra parte, el Santo Padre ha pedido a venezolanos y colombianos oraciones para que sus respectivos países superen las recientes dificultades creadas por la expulsión de ciudadanos colombianos del territorio de Venezuela fronterizo con Colombia. Les invitó a seguir el ejemplo fraternal de los obispos de ambos países, que se reunieron hace unos días para hacer frente a un abuso y un drama humanitario.

En su saludo a los peregrinos que llenaban la plaza de San Pedro, el Papa ha recordado también que «ayer en Gerona fueron proclamadas beatas Fidelia Oller, Josefa Morabal y Facunda Margenat, religiosas de las ‘Hermanas de San José de Gerona, muertas por su fidelidad a Cristo y a la Iglesia, quienes permanecieron valerosamente en sus puestos para ayudar a los enfermos a pesar de las amenazas» de la persecución antirreligiosa en España.

El Santo Padre ha pedido «que su heroico testimonio, hasta el derramamiento de la sangre, dé fuerzas y esperanzas a todos lo que hoy sufren persecución por su fe cristiana. ¡Y todos sabemos que son muchos!».

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PAPA PIDE QUE BEATIFICADAS EN GERONA SEAN EJEMPLO PARA PERSEGUIDOS POR SU FE

El papa Francisco recordó hoy a las tres monjas españolas beatificadas en Gerona por haber sido asesinadas por su condición religiosa durante la Guerra Civil en 1936 y pidió que sean ejemplo de “fuerza y esperanza para todos aquellos que actualmente son perseguidos por su fe cristiana”.

Las tres monjas beatificadas del Instituto de Religiosas de San Jose de Gerona son Fidela Oller (Banyoles, 1869), Facunda Margenat (Girona, 1876) y Josefa Monrabal (Gandía, 1901).

Sobre ellas, Jorge Bergoglio destacó que “a pesar de las amenazas y las intimidaciones, estas mujeres permanecieron valientemente en su puesto para ayudar a los enfermos, confiando en Dios”.

“Que su testimonio heroico, hasta su derramamiento de sangre, de fuerza y esperanza a todos aquellos que hoy son perseguidos por su fe cristiana. Y sabemos que son muchos”, expresó desde la ventana del palacio apostólico del Vaticano durante su discurso después del rezo del Ángelus dominical.

La ceremonia de beatificación se celebró en la Catedral de Gerona y fue presidida por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, que estuvo acompañado por el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, y el obispo de Girona, Francesc Artigas.

También asistieron el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz; la presidenta del Parlament de Cataluña, Núria de Gispert; el conseller de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat, Santi Vila, el alcalde de Girona, Carles Puigdemont, y el secretario general del comité de gobierno de UDC, Ramon Espadaler.

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La gandiense que sube a los altares

La vida y los hechos de la religiosa que fue fusilada en Xeresa en 1936 y que la Iglesia Católica acaba de proclamar beata por no renunciar a su fe

Josefa Monrabal Montaner. El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, celebra hoy en la Seu de Gandia una misa de acción de gracias por la beatificación, ayer en Girona, de una religiosa de Gandia asesinada en los primeros días de la guerra civil en la Creueta, situada en la salida del viejo camino de Xeresa a Gandia. Con ella fue fusilada la superiora de la Congregación de las Hermanas de San José de Gerona, Fidela Oller Angelats. Junto a la madre Facunda Margenat, acaban de ser beatificadas tras haber sido consideradas «mártires de la fe» por la Iglesia Católica.

Para saber más de la Congregación de las Hermanas de San José de Gerona leer levante-emv.com

El Papa pide que las monjas asesinadas sean ejemplo para los perseguidos por su fe

El papa Francisco recordó ayer a las tres monjas españolas beatificadas en Gerona por haber sido asesinadas por su condición religiosa durante la Guerra Civil en 1936 y pidió que sean ejemplo de «fuerza y esperanza para todos aquellos que actualmente son perseguidos por su fe cristiana».

Las tres monjas beatificadas que pertenecen al Instituto de Religiosas de San José de Girona son Fidela Oller (Banyoles, 1869), Facunda Margenat (Girona, 1876) y Josefa Monrabal (Gandía, 1901). Dos de ellas fueron asesinadas en el camino de Xeresa.

Sobre ellas, Bergoglio destacó que «a pesar de las amenazas y las intimidaciones, estas mujeres permanecieron valientemente en su puesto para ayudar a los enfermos, confiando en Dios».

«Que su testimonio heroico, hasta su derramamiento de sangre, de fuerza y esperanza a todos aquellos que hoy son perseguidos por su fe cristiana. Y sabemos que son muchos», expresó desde la ventana del palacio apostólico del Vaticano durante su discurso después del rezo del Ángelus dominical.

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El Papa pone como ejemplo a tres monjas españolas mártires en la Guerra Civil

El Papa Francisco recordó ayer a las tres monjas españolas beatificadas en Gerona por haber sido asesinadas por su condición religiosa durante la Guerra Civil en 1936 y pidió que sean ejemplo de “fuerza y esperanza para todos aquellos que actualmente son perseguidos por su fe cristiana”.

Las tres monjas beatificadas pertenecen al Instituto de Religiosas de San Jose de Gerona y  son Fidela Oller (Banyoles, 1869), Facunda Margenat (Gerona, 1876) y Josefa Monrabal (Gandía, 1901). Sobre ellas, Jorge Bergoglio destacó que “a pesar de las amenazas y las intimidaciones, estas mujeres permanecieron valientemente en su puesto para ayudar a los enfermos, confiando en Dios. Que su testimonio heroico, hasta su derramamiento de sangre, de fuerza y esperanza a todos aquellos que hoy son perseguidos por su fe cristiana. Y sabemos que son muchos”.

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Angelus del domingo: “Empezando por Roma y el Vaticano, todas las diócesis europeas acojan a familias de prófugos”

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El Evangelio de hoy (Mc 7,31-37) relata la curación de un sordomudo por parte de Jesús, un evento prodigioso que muestra cómo Jesús restablece la plena comunicación del hombre con Dios y con los otros hombres. El milagro está ambientado en la zona de la Decápolis, es decir, en pleno territorio pagano; por lo tanto, aquel sordomudo que es llevado a Jesús se transforma en el símbolo del no-creyente que cumple un camino hacia la fe. En efecto, su sordera expresa la incapacidad de escuchar y de comprender no sólo las palabras de los hombres, sino también la Palabra de Dios. Y San Pablo nos recuerda que “la fe nace de la escucha de la predicación” (Rm. 10,17).
La primera cosa que Jesús hace es llevar a aquel hombre lejos de la muchedumbre: no quiere hacer publicidad al gesto que está por realizar, pero no quiere tampoco que su palabra sea cubierta por el bullicio de las voces y de las habladurías del ambiente. La Palabra de Dios que Cristo nos transmite tiene necesidad de silencio para ser escuchada como Palabra que sana, que reconcilia y restablece la comunicación.
Se evidencian después dos gestos de Jesús. Él toca las orejas y la lengua del sordomudo. Para restablecer la relación con aquel hombre “bloqueado” en la comunicación, busca primero restablecer el contacto. Pero el milagro es un don que viene de lo alto, que Jesús implora al Padre; por esto, levanta los ojos al cielo y ordena: “¡Ábrete!”  Y las orejas del sordo se abren, se desata el nudo de su lengua y comienza a hablar correctamente (cfr. v. 35).
La enseñanza que obtenemos de este episodio es que Dios no está cerrado en sí mismo, sino que se abre y se pone en comunicación con la humanidad. En su inmensa misericordia, supera el abismo de la infinita diferencia entre Él y nosotros, y sale a nuestro encuentro. Para realizar esta comunicación con el hombre, Dios se hace hombre: no le basta hablarnos a través de la ley y de los profetas, sino que se hace presente en la persona de su Hijo, la Palabra hecha carne. Jesús es el gran “constructor de puentes” que construye en sí mismo el gran puente de la comunión plena con el Padre.
Pero este Evangelio nos habla también de nosotros: a menudo nosotros estamos replegados y encerrados en nosotros mismos, y creamos tantas islas inaccesibles e inhospitalarias. Incluso las relaciones humanas más elementales a veces crean realidades incapaces de apertura recíproca: la pareja cerrada, la familia cerrada, el grupo cerrado, la parroquia cerrada…Y aquello no es de Dios. Esto es nuestro, es nuestro pecado.
Sin embargo en el origen de nuestra vida cristiana, en el Bautismo, están precisamente aquel gesto y aquella palabra de Jesús: “¡Effatá!” – “¡Ábrete!”. Y el milagro se cumplió: fuimos curados de la sordera del egoísmo y del mutismo de la cerrazón y del pecado y fuimos inseridos en la gran familia de la Iglesia; podemos escuchar a Dios que nos habla y comunicar su Palabra a cuantos no la han escuchado nunca o a quien la ha olvidado, o sepultado bajo las espinas de las preocupaciones y de los engaños del mundo.
Pidamos a la Virgen Santa, mujer de la escucha y del testimonio alegre, que nos sostenga en el compromiso de profesar nuestra fe y de comunicar las maravillas del Señor a quienes encontramos en nuestro camino.
(Traducción de italiano: María Cecilia Mutual – RV)
s, el Papa Francisco, ante la tragedia de los prófugos que huyen de la muerte, ha pedido, con un apremiante llamamiento, el testimonio concreto y tenaz del Evangelio de Cristo, en proximidad del Jubileo de la Misericordia.
Cada parroquia, comunidad religiosa, monasterio y santuario de Europa, empezando por la diócesis del Papa y el Vaticano acoja a una familia de prófugos:
«La Misericordia de Dios se reconoce a través de nuestras obras, como nos ha testimoniado la vida de la beata Madre Teresa de Calcuta, cuyo aniversario de muerte recordamos ayer.
Ante la tragedia de decenas de miles de prófugos que huyen de la muerte por la guerra y el hambre y están en camino hacia una esperanza de vida, elEvangelio nos llama a ser ‘prójimos’ de los más pequeños y abandonados. A darles una esperanza concreta. No sólo a decir ‘¡ánimo, paciencia!’… La esperanza es combativa, con la tenacidad de quien va hacia una meta segura.
Por lo tanto, en proximidad del Jubileo de la Misericordia, dirijo un llamamiento a las parroquias, a las comunidades religiosas, a losmonasterios y a los santuarios de toda Europa para que expresen lo concreto del Evangelio y acojan a una familia de prófugos. Un gesto concreto en preparación del Año Santo.
Cada parroquia, cada comunidad religiosa, cada monasterio, cada santuario de Europa hospede a una familia, empezando por mi diócesis de Roma.
Me dirijo a mis hermanos Obispos de Europa, verdaderos pastores, para que en sus diócesis sostengan este llamamiento mío, recordando que la Misericordia es el segundo nombre del Amor:  “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt 25.40)
También las dos parroquias del Vaticano acogerán en estos días a dos familias de prófugos» (CdM – RV)
Hablando en español, el Papa Francisco recordó a los amados pueblos venezolano y colombiano invitando a la oración para superar las actuales dificultades e impulsando la acción de la Iglesia en favor del encuentro:
«En estos días, los Obispos de Venezuela y Colombia se han reunido para examinar juntos la dolorosa situación que se ha creado en la frontera entre ambos Países. Veo en este encuentro un claro signo de esperanza. Invito a todos, en particular a los amados pueblos venezolano y colombiano, a rezar para que, con un espíritu de solidaridad y fraternidad, se puedan superar las actuales dificultades».
Recordando la beatificación  en España de las religiosas mártires Fidela Oller, Josefa Monrabal y Facunda Margenat asesinadas por su fidelidad a Cristo y a la Iglesia, el Santo Padre deseó que su testimonio sostenga y aliente a cuantos hoy son perseguidos por la fe cristiana:
«Ayer en Gerona, España, han sido proclamadas Beatas Fidela Oller, Josefa Monrabal y Facunda Margenat, religiosas del Instituto de San José de Gerona, asesinadas por su fidelidad a Cristo y a la Iglesia. A pesar de las amenazas y las intimidaciones, estas mujeres permanecieron valiente en su lugar para asistir a los enfermos, confiando en Dios. Su heroico testimonio, hasta la efusión de la sangre, dé fortaleza y esperanza a cuantos hoy son perseguidos por su fe cristiana. Y sabemos que son tantos»
El Obispo de Roma se refirió asimismo a los XI Juegos africanos inaugurados en Brazaville, capital de la República del Congo, con el anhelo de que esta gran fiesta del deporte contribuya a la paz, a la fraternidad y al desarrollo de todos los países de África:
«Hace dos días se inauguraron en Brazaville, capital de la República del Congo los undécimos Juegos Africanos, en los que participan miles de atletas de todo el continente. Anhelo que esta gran fiesta del deporte contribuya a la paz, a la fraternidad y al desarrollo de todos los países de África. Saludemos a los africanos que están haciendo estos undécimos Juegos»

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Desde Parla a Girona siguiendo las huellas del martirio

Un grupo de fieles de Parla, junto con las hermanas del Instituto de San José que desarrollan su tarea pastoral en este municipio, partieron el pasado jueves 3 de septiembre, por la noche, rumbo a Girona, con el fin de participar en los actos de beatificación de las tres religiosas de esta congregación que murieron mártires en la persecución religiosa de 1936 y que se celebró el sábado 5, a las 11. 00 horas, en la Catedral de Santa María.
Después de unas breves paradas en Madrid y Barcelona para recoger algunos peregrinos más, llegaron a Girona, donde el viernes comenzaron los actos de homenaje con la acogida en el Palacio de Congresos de esa ciudad, seguidos de la celebración de las vísperas solemnes en la Basílica Parroquial de San Félix.
Los fieles de Parla se unían así a los más de 2.000 peregrinos que llegaron desde distintos puntos del mundo para acompañar a las hermanas del Instituto en ese día histórico, el sábado 5 de septiembre, reuniéndose en la catedral y en sus aledaños, donde se pudo seguir la ceremonia a través de una pantalla gigante.
La ceremonia fue presidida por el cardenal Angelo Amato y concelebrada por más de un centenar de sacerdotes, entre ellos 15 obispos y cardenales, acompañados de familiares de las beatificadas y autoridades políticas y civiles.
Durante su homilía, el delegado del Papa Francisco, el cardenal Angelo Amato, reconoció el valiente testimonio de vida de las religiosas mártires, las hermanas Fidela Oller, Josefa Monrabal y Facunda Margenat, de las que dijo: “Eran personas virtuosas, ejemplares, auténticas siervas de la caridad de Dios hacia los enfermos”.
Asimismo, se refirió a “la herencia preciosa que dejan a sus hermanas, invitándolas a continuar con alegría y sacrificio su apostolado en el mundo del sufrimiento, prestando asistencia corporal y espiritual a los enfermos”.
El cardenal Amato también recordó que, “aún en nuestros días, los cristianos son la minoría más perseguida del mundo. Algunas estadísticas señalan que la cifra de cristianos que han muerto a causa directa o indirecta de su fe son más de 100.000 al año”.
Uno de los momentos más destacados de la ceremonia tuvo lugar tras la pronunciación de la fórmula solemne de beatificación por parte del cardenal Amato, cuando se descubrió la imagen de las nuevas beatas.
Otro punto destacado de la misa fue el traslado al altar de las reliquias de las tres beatas, portadas por hermanas del Instituto, así como por familiares.
Al finalizar la celebración, el obispo de Girona, Francesc Pardo, manifestó, dirigiéndose a todas las religiosas de San José: “La beatificación de vuestras hermanas mártires manifiesta la veracidad del Evangelio que vivís y testimoniáis”.
Tras la ceremonia, la madre Mª Carmen García, superiora general del Instituto de Religiosas de San José de Gerona, añadió: “Hoy es un día histórico para nuestro Instituto, estamos plenamente emocionadas y agradecidas por este reconocimiento a la labor de nuestras hermanas. Ello nos reafirma en la misión que seguimos realizando actualmente: aliviar el dolor y sembrar la paz”.
La presencia de fieles llegados de diez países diferentes puso de manifiesto la universalidad de la labor realizada en todo el mundo por el Instituto de Religiosas de San José de Gerona, presente actualmente en 54 comunidades repartidas por Europa, África e Iberoamérica.

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Crónica de las beatificaciones en Girona de las tres religiosas del Instituto de San José de Girona

Crónica de las beatificaciones en Girona de las tres religiosas del Instituto de San José de Girona

La Catedral de Girona acogió, el 5 de septiembre, la ceremonia de beatificación de tres religiosas del Instituto de San José de Girona -Fidela Oller (Banyoles, 1869), Facunda Margenat (Girona, 1876) y Josefa Monrabal (Gandía, 1901), asesinadas por su condición religiosa entre 1931 y 1939.

El acto fue presidida por el cardenal Angelo Amato, acompañado por el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, y el obispo de Girona, Francesc Artigas.

Las hermanas Fidela Oller, Josefa Monrabal y Facunda Margenat, que desarrollaron su labor con el Instituto de Religiosas de San José de Gerona, fueron beatificadas el 5 de septiembre en el marco de una multitudinaria ceremonia presidida por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Le acompañaron el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, y el obispo de Girona, Francesc Artigas.

Más de 2.000 fieles venidos desde distintos puntos del mundo quisieron acompañar a las hermanas del Instituto en este día histórico, reuniéndose en la catedral y en sus aledaños, donde se pudo seguir la ceremonia a través de una pantalla gigante. En la ceremonia concelebraron más de un centenar de sacerdotes, entre ellos 15 obispos y cardenales, además de familiares de las beatificadas y autoridades políticas y civiles.

Durante su homilía, el delegado del Papa Francisco, el cardenal Angelo Amato reconoció el valiente testimonio de vida de las religiosas mártires, de las que dijo “eran personas virtuosas, ejemplares, auténticas siervas de la caridad de Dios hacia los enfermos”. Asimismo se refirió a “la herencia preciosa que dejan a sus hermanas, invitándolas a continuar con alegría y sacrificio su apostolado en el mundo del sufrimiento, prestando asistencia corporal y espiritual a los enfermos.”

El cardenal Amato también recordó que “aún en nuestros días los cristianos son la minoría más perseguida del mundo. Algunas estadísticas señalan que la cifra de cristianos que han muerto a causa directa o indirecta de su fe son más de 100.000 al año”.

Uno de los momentos más destacados de la ceremonia tuvo lugar tras la pronunciación de la fórmula solemne de beatificación por parte del cardenal Amato, cuando se descubrió la imagen de las nuevas beatas. Asimismo, otro punto destacado de la misa fue el traslado al altar de las reliquias de las tres beatas, portadas por hermanas del Instituto así como familiares.

Al finalizar la celebración el obispo de Girona, Francesc Pardo manifestó dirigiéndose a todas las religiosas de San José de Girona: “La beatificación de vuestras hermanas mártires manifiesta la veracidad del Evangelio que vivís y testimoniáis”.

Tras la ceremonia, la Madre Mª Carmen García, Superiora General del Instituto de Religiosas de San José de Gerona añadió que “hoy es un día histórico para nuestro Instituto, estamos plenamente emocionadas y agradecidas por este reconocimiento a la labor de nuestras hermanas. Ello nos reafirma en la misión que seguimos realizando actualmente: aliviar el dolor y sembrar la paz”.

Acogida de peregrinos y vísperas solemnes

Los actos de homenaje a las tres hermanas mártires beatificadas empezaron el viernes 4 de septiembre con un acto de acogida de peregrinos en el Palacio de Congresos de Girona, seguido de la celebración de las vísperas solemnes en la Basílica Parroquial de San Félix.

Buena parte de los fieles se desplazaron el domingo 6 hasta Gandía, donde se celebró la misa de Acción de gracias.

Los más de 7.000 euros recaudados a través de las inscripciones se destinarán íntegramente a las entidades benéficas Metges sense Fronteres y Ayuda a la Iglesia Necesitada, que trabajan con los afectados por la persecución religiosa en Siria y por la crisis migratoria del Mediterráneo.

La presencia de fieles llegados de 10 países diferentes puso de manifiesto la universalidad de la laborrealizada en todo el mundo por el Instituto de Religiosas de San José de Gerona, presente actualmente en54 comunidades repartidas por Europa, África y Latinoamérica

Para saber más de Instituto de Religiosas de San José de Gerona leer revistaecclesia.com

Ecos del verano

Tras el verano se inicia un nuevo curso. Me ha parecido conveniente dedicar parte de mi tiempo a recordar y reflexionar sobre algunas de las muchas actividades que durante el verano han sembrado la buena semilla del Evangelio en la vida de niños, jóvenes, adultos… para mostrar como la misión que Jesucristo nos ha confiado se vive también durante estos meses. Seguramente han sido muchas, pero sólo puedo anotar algunas de las que he vivido y experimentado personalmente.

Tras el verano se inicia un nuevo curso. Me ha parecido conveniente dedicar parte de mi tiempo a recordar y reflexionar sobre algunas de las muchas actividades que durante el verano han sembrado la buena semilla del Evangelio en la vida de niños, jóvenes, adultos… para mostrar como la misión que Jesucristo nos ha confiado se vive también durante estos meses. Seguramente han sido muchas, pero sólo puedo anotar algunas de las que he vivido y experimentado personalmente.

La finalidad es que todos pensemos y agradezcamos las que hemos vivido durante estos meses.

Celebraciones:

– La ordenación de dos diáconos —uno como diácono estable, el otro en proceso hacia la ordenación presbiteral— fue una alegre celebración llena de esperanza. Nos motivó a valorar el servicio diaconal, a orar por las vocaciones a los ministerios diaconal y presbiteral, tan necesarias en nuestra Diócesis de Girona, y a agradecer a los diáconos y presbíteros su compromiso y misión.

– La celebración de la beatificación de las hermanas mártires del Instituto de San José de Girona nos anima a convertirnos en testimonios de Jesús y de su evangelio, sirviendo, orando y asumiendo las dificultades con las que podemos encontrarnos a causa de la fe.

– La memoria de las hermanas Fradera, religiosas del Corazón de María, también mártires. La celebración en Riudarenes, donde nacieron y fueron bautizadas, nos descubre, en este año de la Vida Consagrada, que Dios ha llamado y sigue invitando a vivir esta opción radical evangélica.

– Las celebraciones de las fiestas mayores de Santa Cristina de Lloret de Mar, El Estartit, San Jaime en Salt, San Ginés de Palafolls, el aplec de las Alegrías de Lloret, de la Virgen de los Ángeles… nos recordaban que la vida cristiana sabe a fiesta, a fiesta mayor, y que el Señor Jesús comparte y sale a nuestro encuentro en los momentos de alegría popular.

– La celebración de la fiesta del Carmen en Olot con los carmelitas, y en Arenys de Mar con los pescadores y devotos, tras la procesión marinera, renovaba la presencia y la protección de la Virgen en nuestra vida. Eso mismo es lo que hemos vivido en las celebraciones en los santuarios marianos el 8 de septiembre, fiesta del nacimiento de María.

– La celebración en Terrades de la Ultreia del Movimiento de los Cursillos de Cristiandad fue una ocasión para animarnos a seguir ayudando a descubrir o redescubrir la propuesta de vida de Jesús.

– La celebración con los grupos scouts del Pla de l’Estany y del Valle de Aosta de Italia en San Mer, el día más caluroso del año, manifestaba el potencial evangelizador de este método si se hace bien hecho, y si sus responsables son conscientes de ello.

– La Misa internacional de Roses, y la de otras parroquias del Obispado, nos permitía experimentar que somos Iglesia católica, universal. Son celebraciones que tienen la finalidad de acoger y ayudar a participar de las mismas a los hermanos cristianos de lenguas y culturas diversas que pasan días o semanas entre nosotros. Les ofrecemos la naturaleza, visitas al patrimonio cultural, acogida en los hoteles, gastronomía, festivales… y también nuestra invitación a participar de las celebraciones de la fe como hermanos y miembros de una misma familia.

– La consagración del nuevo altar de la parroquia de Malgrat con la pedagogía de los signos de la celebración nos estimulaba a sentir necesidad de la Eucaristía, porque sin estar unidos a Cristo no podemos dar fruto.

Lo expresa magníficamente la plegaria de dedicación del altar: “Que esta piedra sea mesa festiva, donde tengan el gozo de encontrarse los comensales de Cristo, y, después de descargar en Vos inquietudes y penas, obtengamos nuevas fuerzas para emprender nuevos caminos”.

Siempre es necesario celebrar la fe, también durante el verano.

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Para saber más del Instituto de San José de Girona leer agenciasic.com